Lo Que Dejamos
2025 Mes 07 día 02 Lo Que Dejamos
Lo cierto que no era mi intención el escribir respecto al tema; que pudiera ser lúgubre, triste o penoso. Mi intención era ver cómo podía deshacerme fuese donando o regalado mi actual podadora de césped. La misma está en buen y excelente estado, es una podadora Roybi que se acciona con una batería recargable de 6 amperes. La me ha servido con excelencia por los pasados tres o cuatro años. No pensaría en cambiarla a no ser que quisiera comprar un modelo mas reciente con autopropulsión. Es que en ocasiones muchos se me cansan las piernas al tener que impulsarla. La alternativa que nadie la quiera seria ponerla frente a la casa para que se la llevara el recogido de desperdicios y siento que sería una tragedia.
Pero tal como te indique ese fue el punto o pie para este escrito, que no se limita a mi podadora de césped. En estos días, como en años pasados también ocurrió debí hacer inventario de las cosas que tenia acumuladas en la casa. Aunque conscientemente sabemos que es necesario despejar los habitáculos y armarios en ocasiones con el cumulo de recuerdos y sentimientos se nos dificulta la tarea. Al sentir que según nos vamos deshaciendo de ropa, documentos, artículos de alguna forma y manera estamos dando un definitivo adiós a seres que por haber mucho querido, nunca olvidaremos. Similar a cuando nos deprendemos y desechamos muebles, utensilios heredados, herrajes, herramientas que una vez fueron útiles, pero ahora y desde hace años su función ha sido ocupar un espacio.
Entre lo que me ha tocado dejar en estos días han sido viejos mahones y chambera, las fundas de almohadas de mi madre que utilizaba para recoger el café de la finca, par de gorras desgarbadas de antaño incluyendo la militar y la que mi amigo Carmelo me regalará del los Juegos Hispanoamericanos del 1960. Aun dentro del armario tengo otros recuerdos que mas quisiera enviar a mis hijos para que ellos determinen. Son sus uniformes, medallas, insignias, trofeos que en su niñez y juventud alcanzaron; aquellos que feliz junto a ellos sus logros celebramos.
Están entre lo acumulado algunas cosas que retengo, pero sé que más tarde o temprano, tras pasar a la otra vida serán otros los que evaluaran si mantenerlos o desecharlos. Entre ello diplomas, certificados de mis ancestros, los de mi compañera y los míos propios. Estará el algún disco duro o memoria portátil sobrevivirán con el tiempo todo lo que he escrito o las imágenes guardadas.
No importa, que siempre he sido en esencia franciscano. En esa actitud y creencia de tal como me dijo mi abuelo materno Don Adrián Medina: lo que no es indispensable sobra.
Lo que dejamos, es necesario e indispensable dejarlo. La vida es muy largar y extensa para cargar indefinidamente el lastre de cosas; mejor que seguir acumulando menester es desprendernos de las mismas y solo vivir con el recuerdo de ellas.
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