El Premio
El Premio
Hace varias décadas se me ocurrió una flamante idea que compartí con unos pocos conocidos. Trataba la misma de cómo reducir el dolor que se produce con la partida de los familiares más ancianos. Rondaba yo en esa edad donde pasamos de jóvenes a adultos y comenzamos a experimentar o mejor dicho a estar conscientes de la muerte, por el viaje definitivo de un abuelo. Unos acogieron la idea con simpatías, otros me censuraron como insensible indicando que con ese tema no se jugaba.
El plan era el siguiente: Al cumplir la persona los 65 años ganaría un viaje en crucero a una de esas islas paradisíacas tropicales. Una vez llegado a su nuevo destino se procedería a grabar mensajes telefónicos y escribir misivas posdatadas a hijos, nietos y sobrinos. En la misma describiría lo feliz que se sentía y lo mucho que disfrutaba en el acogedor lugar. Los mensajes se irían remitiendo a intervalos cada vez mayores. Inicialmente cada semana, transcurrido tres meses cada quince días, pasado los seis meses con uno al mes bastaba, más tarde solo uno trimestral y al final con un par por año sería suficiente. De esta forma cuando llegará la partida definitiva nadie sufriría la perdida por haberse disipado lentamente el familiar de nuestra existencia.
Hoy día con las nuevas tecnologías donde las personas se ven y hablan simultáneamente desde lugares remotos a través del internet alguien pudiera decir que tal vez se haría más difícil implementar el plan. Por suerte hay programas para editar nuestra imagen y voz los que pueden hacer que gradualmente envejezcamos.
- Perdonen, un momento. El teléfono está sonando. Ahora vuelvo…
- Ya regresé, disculpen la interrupción. Es que acaban de informarme que me he ganado un premio.
- Por ahora los dejo, en otra ocasión seguiré explicando el plan.
- ¡Marta, Marta, cariño nos ganamos un crucero!
18 de julio 2009
Toa Baja, PR

gefeliciteerd met je prijs.... fijn pinksterweekend
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