Del Amor Entre Unos y Otros

 

Del Amor Entre Unos y Otros




Hago la salvedad que no soy teólogo ni erudito en temas religiosos, por lo que no pretenderé hacer citas exactas de uno u otro versículo. Más aún reconozco ser una persona común con las virtudes y defectos que todos tenemos. En mi caso hasta humildemente acepto ser el bagazo o la escoria humana que otros atribuyen a mis pensamientos o comportamiento. A pesar de todo ello, intento, como espero todos lo hagamos, en contribuir al bienestar de mis semejantes de día a día. Contrario a lo que condenatoriamente siempre piensan en diablos y demonios, al hacer mis expresiones me mueve la buena fe y el amor hacia el prójimo. Pretendo, sin siquiera insinuar serlo, imitar a Juan en el desierto cuando preparaba el camino a que alguien con mayor autoridad pueda arrojar una luz más diáfana sobre el tema.



Al principio del Libro se narran dos versiones de la creación. En la primera nos dice “Y creo Dios al hombre a su imagen. A imagen de Dios lo creo. Macho y hembra los creo”. En la segunda narración nos dice que “formo al hombre con polvo de la tierra, y soplo en sus narices aliento de vida” y prosigue indicando sobre la soledad del hombre y como saco del mismo una costilla para hacer una mujer.



Mi primer razonamiento es cual es la razón de existir dos relatos diferentes. Aquí debemos detenernos para reconocer las limitaciones de nuestro idioma, al decir el Creador. Nuestro lenguaje le atribuye una definición de género al Ente Supremo. Ningún ser humano tiene, tuvo o tendrá la capacidad de entender o definir por ser Él infinito. Según la primera narración, nuestro Ser Supremo hizo al ser humano a su imagen y semejanza, los hizo hombre y mujer simultáneamente, a la misma vez. El que hizo a los dos era en sí mismo solo uno.



En la segunda narración se crea primero al hombre y posteriormente a la mujer. Estableciendo en esta narración la subordinación de un género frente al otro. A mi entender de ahí reside el origen de la dificultad en poder entender el amor.



Opino que el Libro fue escrito por la divina inspiración y contiene enseñanzas para nuestro espíritu, pero al ser escrito por hombres corporales, refleja en los asuntos humanos la cosmovisión de estos de acuerdo a la realidad histórica de su entorno.



Un clan, una familia, una tribu asediada por otros pueblos y dirigidos por un patriarca influencia al escritor humano del Libro. Los conceptos y principios espirituales son divinos, pero los detalles y particulares terrenales. Vemos así como la necesidad de tener pastores, agricultores y militares; hace que el escritor suprima y discrimine toda manifestación que estuviese en contraposición de las necesidades materiales de sus circunstancias inmediatas. Podemos mencionar muchos otros ejemplos tales como la práctica de la poligamia, las matanzas indiscriminadas contra todos los enemigos, la esclavitud de otros seres humanos o las prohibiciones de consumir uno que otro alimento.



Hoy día algunos condenan el amor físico entre dos seres empleando citas aisladas dentro del Libro. Nos debemos preguntar si para ellos lo contrario también es cierto, acaso en el Libro no se mencionan otras conductas humanas como aceptables que ya no lo son. ¿Se justificaría hoy día la esclavitud porque era una práctica aceptable en los momentos que se escribió el Libro?



Mi contención es que debemos acercarnos a las Escrituras para obtener de ellas el mensaje al espíritu y no en búsqueda literal de su especificidad material. Por suerte no estamos solos en esta apreciación. Nuestro Salvador vino a romper con esa limitada visión al denunciar a los fariseos. Con su mensaje del Reino nos dijo que lo importante es “Amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo”.



He estado leyendo el Evangelio de Marcos, el más antiguo de los sinópicos. Al leerlo también, repase de cómo fue escrito, fue escrito en griego. El lenguaje que habló Nuestro Señor en la tierra era arameo, ya que ni siquiera el hebreo era lenguaje común del pueblo en esos días. Hago esta breve reflexión pues una vez terminé de escribir el pasado artículo navegando por el internet encontré el portal de “Soulforce” donde ahondan sobre la discusión semántica del significado o interpretación tal o cual palabra en las Escrituras. Con ello quiero significar lo absurdo de los modernos fariseos en emplear las palabras de forma literal para entretenerse en el jugo de la condena.



Dejando a los eruditos en sus problemas de semántica quiero dirigir la atención a lo que expone el Evangelio de Marcos. A fines de simplificar enumeraré aquello que en mi apreciación es el mensaje del o al espíritu.

1. Jesús fue un trabajador, un obrero. No se pasó la vida metido en templos, discutiendo teologías o pendiente a condenar por cualquier nimiedad del hombre ordinario del pueblo.

2. Muestra compasión por el necesitado. Sana al ciego, al leproso, al paralítico, al epiléptico. Procura y alimenta a la muchedumbre hambrienta que le seguía. Con su acción nos da el ejemplo a seguir, El Camino.

3. Utiliza ejemplos sencillos para explicar su mensaje sin estar utilizando citas de los escritos. Siempre demostró su humildad ante otros.

4. Nos indica que viene a buscar los pecadores, al hacerlo equipara a los pecadores con los cobradores de impuestos. No quiero entrar aquí a profundizar sobre cuál es la verdadera interpretación que debemos dar a la palabra pecador, pero da que pensar sobre lo que nos han querido vender.

5. Dice que todos los pecados pueden ser perdonados, menos las calumnias contra el Espíritu Santo.

6. Al hablar de pureza e impureza da la siguiente clave:

“Lo que sale del hombre, eso es lo que hace impuro, pues salen del corazón malas intenciones, inmoralidad sexual, robos, asesinatos, infidelidad, codicia, maldad, vida viciosa, envidia, injuria, orgullo y falta de sentido moral.”

Por ser este pasaje, Marcos 7 versículos 20 al 23, uno de los más empleados por los modernos fariseos para condenar el amor entre dos seres, me detendré a analizarlo.

Comienza esta oración destacando las malas intenciones, o sea, el que premeditadamente se busca el perjudicar al semejante; en el verdadero amor entre dos seres no hay esa intención. Nos habla de la inmoralidad sexual, pero al hacerlo no entra como algunos han querido interpretar de la relación no convencional hombre-mujer. Es más bien utilizar la relación con el propósito de perjudicar al otro ser, fuese cual fuese su género. Es sostener una relación sexual creyendo solo en el lucro o la satisfacción egoísta sin importarle la otra persona. Es como si robase y asesinase el amor que el otro le brinda. Nos habla de infidelidad, pero no se limita al adulterio entre personas casadas. Dentro del contexto entiendo que abarca más allá de unirnos a quien no es nuestra pareja; es el hacerlo con la intención de ocasionar un mal o humillación al compañero o compañera. Incluyo igualmente ser infieles a nuestra familia, amigos, comunidad, nación, en fin, en contra de todo lo humano.



En resumen nos dice que impuro es cualquier acción que realicemos de una forma egoísta con la intención de infligir un mal a otro ser humano.



En días recientes leí en la prensa internacional que se estaba ejecutando una matanza en Iraq por parte de los grupos fundamentalistas en contra de los que tienen otra manera de amar a sus semejantes. No dejemos que en nombre del Eterno; uso el vocablo en manera general para incluir cristianos, católicos, ortodoxos, judíos y cualquier creyente o no creyente; se justifique la matanza.



Recemos u oremos por las víctimas. Todo comienza con peculiares y personales interpretaciones de los escritos en las respectivas religiones, para luego pasar a la intolerancia. Como dije anteriormente, Dios no conoce de los prejuicios humanos, son solo limitaciones nuestras en entender su amor eterno. Extiendo mis plegarias por aquellos en cualquier parte del orbe que en estos momentos se le obliga a ser diferentes a como el creador le ha creado. Oremos para que la humanidad pueda superar su ignorancia. Oremos por los incomprendidos. Oremos por los humillados. Oremos aún por los victimarios, para que el Espíritu de Dios ilumine sus almas. Amén.



A algunos les sorprenderá saber la verdad. Pero como dice el Señor en Juan 8: 32 Conoceréis la verdad y la verdad los os hará libre. Por lo tanto, pasemos la página de la época de las tinieblas y la condenación.

Es momento de concentrarnos en hacer la voluntad de amar y ayudar al prójimo como a nosotros mismos. Oremos, pero no nos limitemos a ello; ahora, sin la tara que se nos ha tratado de imponer, ayudemos a otros seres que se sienten o son realmente reprimidos.



Llevemos con alegría y esperanza del verdadero mensaje de nuestro Salvador. Hagamos su voluntad y construyamos su reino entre nosotros.



Es momento de llevar la palabra de verdad a todos e invitar a los amigos, en especial aquellos que pueden sentirse atormentados o confundidos por los que solo tratan de condenar. Estos últimos son como los fariseos en la época de Cristo. Basan su dominio en la interpretación acomodaticia de citas aisladas de la palabra, menospreciando el espíritu.



Quien quiera entender, entenderá, quien quiera ignorar seguirá en sus propias tinieblas; pero el mundo seguirá adelante a pesar de los prejuicios.



Abrazos.



Reproducción de escrito del 2009

Toa Baja. PR


Comentarios

  1. De Heilige Schrift is moeilijk te lezen omdat het een document is in die tijd geschreven in een een taal die niet de onze is en vertaald; mondeling doorgegeven en iedereen voegde zijn idee toe... Toch kun je er veel uit leren en toepassen in deze tijd. Bedankt voor je verhaal vriend

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